1.07.2012

Breve relato de misterio para insomnes

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"Estoy insomne, así que aquí va un cuento breve para desvelados. De miedo, naturalmente"





Aquella noche en el orfanato de San Andrés, cinco niños insomnes se reunieron en una litera del enorme dormitorio común. Estaban apretados unos contra otros, enroscados en sus mantas como apaches temblorosos. Los demás dormían.
“¿Por qué no podéis dormir vosotros?”, preguntó el mayor de todos a los otros cuatro. Hablaba en voz muy baja.
“Porque me da miedo la oscuridad”, respondió otro, pálido y pecoso.
“A mi me da miedo que aparezca un fantasma”, apuntó el tercero.
“A mi los locos que se fugan de los manicomios”, terció el más flaco y delgado. “¡Imaginad que uno de ellos entrara en el orfanato ahora, en plena noche, cuando todos duermen!”
“Pues a mi”, dijo uno de pelo rubio y encrespado, “a mi me dan miedo precisamente esos, los que duermen.” Y señaló las literas llenas de huérfanos, todos con los ojos cerrados.
“¿Pero por qué?”, preguntó el mayor, extrañado. “Alguien que duerme no puede hacerte nada malo.”
“Claro que sí”, repuso el rubio. “¿Y si uno de ellos está soñando con nosotros?”
Se hizo el silencio y los demás le miraron sin comprender, así que el rubio prosiguió su explicación.
“A lo mejor”, dijo, “sueña que estamos sentados en esta litera, como estamos ahora, y sueña que yo me pregunto si sueña con nosotros.”
El resto seguía sin entender aquel retorcido galimatías, así que el rubio tragó saliva y concluyó, susurrando muy despacio:
“¿Y si ese, el que sea, se despierta… y desaparecemos sin más?”
Y a los cinco les recorrió un escalofrío de pánico.

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