5.27.2012

Satélites: Los grandes aliados de la arqueología moderna

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Los antiguos moradores de la Tierra variaron tanto el paisaje de los terrenos en los que se asentaron, que incluso a día de hoy, los arqueólogos pueden distinguir con toda seguridad entre los puntos que estuvieron habitados y los que no.
Además, ahora los científicos cuentan con un arma nueva: las vistas desde el espacio. Para detectar desde ahí arriba si existió actividad humana en los emplazamientos fotografiados, los científicos se fijan en dos rasgos distintivos: las alteraciones en el suelo y las pequeñas colinas que se forman cuando al cabo del tiempo, los residentes construyen nuevas estructuras sobre las antiguas.
Buscando estos dos rasgos en las imágenes tomadas por satélite, los dos científicos responsables de idear esta técnica (Bjoern Menze, experto en informática e inteligencia artificial del MIT, y Jason Ur, profesor de antropología en la Universidad de Harvard), encontraron evidencias de unos 9.500 posibles antiguos asentamientos humanos en un área de 23.000 kilómetros cuadrados en el norte de Mesopotamia (al norte de la actual Siria).
Ambos científicos creen que han realizado el trabajo de arqueología basada en imágenes de satélites más grande hasta la fecha, tal y como publicaron en la edición del 19 de marzo de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Los grupos de asentamientos construidos sobre montes artificiales aparecieron en el borde norte del Creciente Fértil alrededor del año 7.000 a.C. Las construcciones se realizaban de ladrillos de barro, y los nuevos edificios se erigían sobre los viejos. Como resultado, los asentamientos crecían hacia arriba sobre las llanuras fluviales durante cientos o miles de años (mientras se mantuvieron ocupadas). A estos grandes promontorios se les denomina tells.
Hasta ahora, se ha prestado poca atención a estos promontorios en el Oriente Próximo, pero los científicos responsables de esta técnica creen que son la clave.
El suelo es el otro rasgo distintivo de los asentamientos antiguos. En estos lugares el suelo es más fino y ligero, y también más rico en materiales orgánicos, en comparación con el suelo circundante.
Centrándose en estas dos diferencias, Menze y J. Ur diseñaron un algoritmo para computadora que dio como resultado el hallazgo de más de 14.000 yacimientos arqueológicos potenciales.
Sin duda, mucho trabajo por delante para los arqueólogos de pico y pala.

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